¿Qué priorizamos? ¿la apariencia o la funcionalidad?
Esta regla psicológica dice algo muy simple: Las personas creemos que las cosas que se ven más lindas, funcionan mejor. Incluso si presentan problemas menores de usabilidad.
Un diseño visualmente placentero genera una respuesta emocional positiva que mejora la paciencia y la resolución de problemas por parte del usuario.
Si tu perfil de Instagram, tu logo o tu web se ven desordenados, hechos con herramientas gratuitas o de baja calidad… tu cliente va a asumir automáticamente que tu servicio también es malo. Aunque seas el mejor en lo que hacés.
El buen diseño no es para que te veas lindo. Es para eliminar la fricción de los clientes que no te conocen. Si algo se ve bien, su cerebro asume que funciona bien. Una identidad visual limpia, clara y funcional hace que tu cliente confíe en vos en el primer segundo. Le dice a su cerebro: ‘Esta persona sabe lo que hace’.
La gente cree que las cosas que se ven atractivas también van a ser fáciles de usar. Incluso después de interactuar con un diseño, las personas opinan sobre lo fácil que fue, basándose en cómo se ve en lugar de en cómo funciona. Por eso hay que crear diseños que se vean bien para que la gente quiera usarlos aunque se basen simplemente en la apariencia.
Pero ojo, al mismo tiempo debemos evitar caer en la ilusión de la usabilidad estética. La apariencia visual tiene una fuerte influencia sobre las opiniones de las personas, pero la opinión de que algo fue fácil no significa que realmente sea fácil. No debemos apostar solo a la estética y quitarle funcionalidades a los usuarios porque no quedaban bonitas.
Entonces, primero hay que definir las necesidades de información y de características y luego pensar una manera atractiva para presentarlas.
Contactame para crear tu marca personal y estate atento para conocer todas las leyes de UX.




